Estreno el blog hablando de una ópera que me encanta: Madame Butterfly.
En 1900, tras acabar Tosca, Giacomo Puccini sintió la necesidad de buscar otro argumento al que poner música, lo cual no fue tarea fácil. Como él mismo reconocía, "si no me conmueve, si el libreto no me llega al corazón, si no me hace reir y no me hace llorar, si no me exalta y me sacude, no hay nada que hacer. No es cosa para mí. Resultaría una falsedad, una desarmonía"
Puccini estuvo tentado de hacer una ópera basada en la Revolución Francesa; no obstante, rechazó la idea, dado que en aquella época era un tema que ya estaba siendo tomado por muchos otros autores, y él no quería dejarse llevar por una moda. También se planteó coger como modelo Los Miserables, de Victor Hugo, pero esta historia tampoco despertaba en él los sentimientos necesarios para que pudiera componer una ópera dramática.
Así que el artista se dirigió a Londres para preparar el estreno de Tosca. Allí pudo presenciar la representación de una pieza de David Belasco, titulada Madame Butterfly, basada en una novela de John Luther Long. ¿El lugar de la acción? El exótico Japón. Aquí cabe señalar que, aunque Puccini no dominaba la lengua inglesa y no pudo seguir el drama en su totalidad, quedó muy impresionado y emocionado por lo que vio, así que decidió que ése sería el argumento para su nueva ópera.
Si el primer estreno fue un auténtico fracaso, el segundo lo fue aún más, y mucha gente no se cortó en silbar y gritar durante la función, lo cual impedía que la obra fuera audible. Ante esto, Puccini afirmó: "El fracaso me afectó profundamente, porque lo recibía sin haberlo presentido. Pero afronté la tormenta con un áspero sentimiento de rebelión. Quería demasiado a esa criatura mía para poder creer en la serenidad de un juicio que tan mezquinamente la ofendía". Y añadió: "La ópera me conmovía siempre cuando la releía al piano. Además, en la Scala veía a quienes trabajaban en ella, desde los artistas hasta los más modestos trabajadores del escenario y de la maquinaria, participar con todo el corazón en las vicisitudes de Butterfly. Veía que también ellos querían a mi japonesita como la quería yo...". Así que se puso manos a la obra y suspendió las representaciones que se iban a dar a continuación en Roma hasta que no modificó la ópera y suprimió varias partes, aparte de conferir un mayor grado de sutileza al retrato de algunos personajes.
Poco después, la nueva versión de Madame Butterfly se representaba en el teatro de Brescia con un triunfo apoteósico, e incluso varios números fueron bisados debido a la insistencia del público. Y esto sólo ocurrió tres meses más tarde... Increíble, ¿verdad?
La trama no os la cuento... Mejor verla por vosotros mismos algún día. En serio, es una ópera muy recomendable, al menos desde mi punto de vista.
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Una manera bonita de estrenar el blog, sí señor. Te animo a escribir más reseñas musicales...
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