sábado, 14 de marzo de 2009

¿Autocrítica?

A menudo he criticado muchas cosas. He criticado el pasotismo general, la hipocresía, el afán por aparentar, la envidia, el egoísmo. He criticado a la sociedad en general, y lo más curioso es que me gustaba hacerlo. Y, cuando lo hacía, me sentía bien conmigo misma por no pertenecer al grupo juzgado en cada caso.

Y ahora me pregunto: todo eso, ¿para qué? ¿Por qué sentimos la necesidad muchas veces de establecer una opinión sobre las acciones ajenas, si muchas veces éstas no nos afectan en absoluto? ¿Por qué nos producen tanta repugnancia algunas formas de vida? ¿No podemos pensar que son una manera distinta de ver las cosas?

Muchas veces fardamos de tolerancia. Decimos que somos muy respetuosos, muy progres, muy transigentes, muy de todo. Pero en realidad es mentira. Nos metemos con las quinceañeras que se visten todas igual para salir un viernes de fiesta, nos metemos con la falsedad de alguna gente, con la chulería de otros. Podemos no estar de acuerdo con lo que hacen, ¿pero es que acaso somos nosotros perfectos? ¿Por qué no intentamos ver el lado más humano de las cosas?

A lo mejor, la mayor prioridad de las chicas que se llaman por teléfono cada fin de semana para ponerse de acuerdo en la ropa que se van a poner es sentirse parte de un colectivo. Sentir que pertenecen a un grupo, que son acogidas, que son respetadas por las demás. Repito que, personalmente, a mí eso no me llenaría, pero si a ellas sí... ¿qué problema hay?

A lo mejor, algunas personas no siempre dicen lo que piensan y fingen en determinadas ocasiones por lo mismo. Quieren sentirse bien con la gente en momentos puntuales, y por eso se dedican a poner verdes a los que saben que no son precisamente apreciados por su interlocutor. Realmente, puede decirse que es una manera de vivir pensando a corto plazo.

Y, a lo mejor, ésos que siempre están fardando de lo que han hecho -y, sobre todo, de lo que no han hecho- quieren producir una honda impresión en los demás debido, muy posiblemente, a un complejo de inferioridad. Necesitan demostrar a los demás lo que, en el fondo, no pueden demostrarse a sí mismos.

Y, digo yo, en vez de ayudarnos mutuamente con nuestros problemas, ¿por qué nos empeñamos en despreciar a los que tienen los defectos que nosotros creemos no tener? Y sí, digo "creemos". Porque aquí nadie se libra de nada. El ser humano es muy complejo, y alguna vez todos acabaremos cometiendo aquellos errores que tanto juzgamos mirando por encima del hombro. ¿Qué pasa? ¿Somos masocas los seres humanos? Cada día estoy más segura de saber la respuesta, y, sinceramente, no me gusta nada.

No, no estoy diciendo que el hombre sea bueno por naturaleza. No estoy justificando todos esos sentimientos que tanto asco me han dado siempre. Sigue sin gustarme la gente envidiosa, la gente hipócrita, la gente chula, la gente egoísta. Tan solo estoy tratando de comprenderlo, nada más. Porque nadie piensa de sí mismo que sea mala persona. Todo tiene alguna razón oculta, ¿no? Y en la mayor parte de los casos, no la podremos comprender; es más, muchas veces no nos comprenderemos a nosotros mismos, pero creo que, aun así, no deberíamos ser tan duros.

Tampoco digo que vayamos a ciegas por la vida confiando en todo el que pase por delante de nosotros. Desgraciadamente, el mundo no funciona así, y hoy por hoy es muy difícil cambiar eso. Pero, pese a todo, creo (quiero hacerlo) que todas las personas tienen algo bueno, algo diferente, algo de lo que podemos aprender. Unas veces nos costará más que otras, pero, si empezamos por no despreciar, creo que lo conseguiremos mucho antes.

11 comentarios:

  1. dios elena, me ha encantado esto ke has escrito!

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  2. Totalmente deacuerdo, pero es dificil y lo sabes...Y siento impotencia por no poder hacer nada, como con muchas otras cosas

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  3. ¿Difícil? Pero a ver, si "desprecias" tanto a la gente que criticas, ¿por qué deberían influir en tu vida? ¿A ti qué más te da lo que hagan o lo que dejen de hacer? Además, muchas veces las personas dan sorpresas positivas... tampoco hay que encasillarlos y decir "este es un tal, o es un cual". No juzguemos a un libro por su portada.

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  6. Lo primero, enhorabuena por el blog (me gusta incluso el nombre del mismo) y por cómo lo planteas.

    Esta entrada me sugiere varias ideas, a saber:

    -Toda persona es digna y merece ser tratada con respeto, aunque no compartamos sus planteamientos vitales y/o actitudes.

    -La empatía, ponerse en lugar de los demás, es en efecto, un buen camino para comprender por qué actuan de determinada manera.

    -Comprender por qué alguien actúa de una determinada manera no significa compartir su actitud.

    -No en toda crítica tiene por qué haber connotaciones negativas ni de desprecio hacia los demás: uno puede simplemente contrastar otros planteamientos vitales con los propios. A partir de ahí puede ver estos últimos con otra luz, reafirmarse en ellos o... cambiar de parecer.

    -No toda actitud es respetable. Si las quinceañeras se uniforman los fines de semana, en efecto, no hacen daño a nadie, puede no compartirse esto con ellas y ya está. Imaginemos por un momento que en lugar de minifalda se pusieran un uniforme paramilitar y fueran dando palizas a la gente. Ahí la cosa cambia: hay actitudes que no sólo debemos criticar, sino que, además, debemos condenar. La paradoja de la tolerancia es que, para ser tolerante, hay que intolerante con el intolerante.

    En realidad en eso creo que estamos de acuerdo: esta entrada no plantea otra cosa sino una crítica (y una condena) hacia una determindo tipo de intolerancia.

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  7. Totalmente de acuerdo. Pasar de la crítica "destructiva" a la empatía es recorrer el camino de la inmadurez a la madurez. Enhorabuena por el blog.

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  8. Nashorn, muchas gracias por lo que has escrito. La verdad que estas cosas animan mucho a seguir pensando sobre el tema y no quedarse en lo superficial, y más para una principiante como yo. Estoy de acuerdo con lo que dices.

    Violeta, muchas gracias por leerme ;-) Me ha gustado mucho la frase que has escrito, porque es muy reveladora.

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  9. Poco me queda por añadir a una exposición tan real, coherente y humana. Me identificon con tus ideas.
    te devuelvo la enhorabuena por tu blog.

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